Roma
Serie: Aventuras en el extranjero.
Para empezar esta serie de aventuras en el extranjero, quise comenzar con un ícono, el sueño de me atrevería a decir sin miedo a equivocarme, el mundo entero que no sea italiano (obviamente), Roma.
En realidad para mí Roma siempre fue como una ciudad salida de cuentos, muy bonita para ser real, una mezcla entre lo moderno y lo antiguo que la hace fascinante. La verdad nunca he ido de vacaciones, he entrado y salido de Fumicino (el aeropuerto) por cuestiones de trabajo, más no significa que no haya visitado la ciudad. La memoria me falla pero he estado más de 3 veces en la ciudad por alrededor de 4 horas por vez, siempre en tour y siempre en visitas maratónicas porque nunca hay suficiente tiempo para verla toda.
Pocas la veces y poco el tiempo pero afortunadamente siempre de manera diferente, así que puedo decir que la conozco medianamente bien. Creo que uno olvida que ese lugar que anhela visitar es una ciudad común y silvestre y que además de eso uno no es el único con el mismo sueño, así que ese es el primer polo a tierra - la gente.
No se porqué pero ingenuamente pensaba que iba a llegar a ver aquellos monumentos en su completo esplendor y vacíos, y lo que encontré fue una inundación de turistas que hace que mi ansiedad se eleve a los cielos. Tenía dos objetivos para poder decir que estuve en Roma: El Coliseo y la Fontana de Trevi. Al Coliseo lo admiré desde fuera - jamás he entrado pero sigue en mi lista de deseos y la Fontana de Trevi.. bueno definitivamente hermosa pero a su vez asfixiante, de todas las veces que estuve ahí no hubo una donde tomar una foto no se convirtiera en una tarea, y pues la misión del lugar es conseguir un lugar cerca del borde para lanzar las monedas y pedir los 3 deseos.
Soy una fiel ferviente fanática de esa tradición porque en mi caso siempre se ha cumplido, en la página de The Traveler Twins encontré lo que mi memoria había eliminado, la leyenda.
La leyenda dice que cada vez que uno se encuentre en frente de la Fuente se deben pedir entre 1 y 3 deseos, pero no son deseos al azar. El primero es y será siempre desear volver a Roma, y funciona de maravilla o a mí en particular me lo ha cumplido 100% de las veces; el segundo es encontrar el amor verdadero, pero este tiene condiciones debe ser un italiano y en Italia, de este no sé, si recuerdo haber hecho el deseo pero creo que la fuente hizo una excepción porque el susodicho no es ni lo uno ni lo otro; y el último es casarse y sí me casé después de haber pedido el deseo pero creo que era un ensayo porque ya se acabó. A parte de ser deseos específicos también hay una manera específica de pedirlos, todo un poco mítico y misterioso pero me acabo de enterar que esto está muy lejos de ser una leyenda urbana y es más una tradición que comenzó gracias a una película Americana de 1954 llamada “Three Coins in the Fountain” dirigida por Jean Negulesco - ah! la mágia de Hollywood que evidentemente trasciende la pantalla, jamás había escuchado del film pero si alguien lo conoce escucho comentarios.
Pero volviendo a Roma, antes de visitar y caminar sus calles no tenía idea que la ciudad era mucho más que el Coliseo y la Fontana de Trevi, no tenía idea lo divino que era el Panteón de Agripa o la maravilla que es sumergirse en el corazón de la antigua Roma, caminar por el Foro Romano y Palatino y dejar la modernidad atrás hasta llegar al imponente Palacio de Venecia, blanco inmenso como él solo.
Pasear por la Plaza de España, mientras nos sumergimos en el mundo del lujo, de la moda y las excentricidades, aunque seamos honestos las tiendas son preciosas, algunas aún conservan ese aire de taller de costura con un mix de elegancia que hace que sea inevitable no mirarla.
Sin embargo, aunque soy fan número uno de caminar, existe una manera diferente de visitar la ciudad, por barco, un paseo por el río Tíber protagonista de algunas leyendas como la de Rómulo y Remo, hijos de Marte el dios de la guerra y de Rea Silvia y famosos porque Rómulo mató a Remo por desobedecerlo y así se convirtió en el primer Rey de Roma - lo sabían? Yo tampoco. El hecho es que con un paseo en barco por el Tíber Roma se vive de una manera diferente, hay varias paradas y es verdaderamente excepcional el ver los puentes y los edificios desde una perspectiva diferente además que es una buena manera de llegar al Vaticano, por si les interesa.
Pero más allá de los monumentos y la historia que la ciudad pueda ofrecer no podemos olvidarnos de los placeres simples y hermosos de la vida, la maravilla de comerse una deliciosa pasta en uno de los restaurantes que quedan al frente del Panteón sin ser estafado por los locales porque uno va con los que son - los guías y a ellos nadie los estafa. El deleite de probar un delicioso gelato sentada en una banca mientras admiro la belleza de la Piazza Navona. El perderse del grupo del tour por comprar chocolate en una tienda Venchi y tratar de localizarlos con la ayuda de Dios y de los auriculares para no quedarse varado en la ciudad sin dinero y sin internet. El ser bendecido con el popó de una paloma al inicio del día, el ser afortunado de no tener con que limpiarse y casi perderse del grupo por ir a una tienda a comprar toallitas húmedas y rogarle al de arriba que no huela a feo el resto del día. Y lo mejor de todo ir a un mercado local y comprar un tarrito de crema de pistacho para que el mundo sea aún más bonito.
Roma es de esas ciudades adictivas, no aplica el “ya he ido” o “ya lo he visto” porque siempre hay más por descubrir, y para mí aún me hace falta algo - Roma de noche, y sucederá, cuando? no lo sé pero así será. Creo que lo más bonito por hacer no sólo aquí sino en cualquier lugar es el acto de la contemplación, el ver cómo lo hermoso convive con el caos en perfecta armonía y creo que es maravilloso.
Por si quieres más información:
Legend of the 3 wishes and 3 coins at the Trevi Fountain - The Traveler Twins





